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INFORMACION

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El Callejón del Diamante en Xalapa es uno de los principales callejones de la ciudad de las flores, por su ubicacion predilecta que inicia en la primera cuadra de Enriquez para cruzar el callejón de Roa Barcena y desembocar el la calle Juárez este callejón se ha convertido en el mas importante mercado cultural y artesanal donde todos los dias del año los artesanos, coloquialmente conocidos como "hippies" se reunen para ofrecer obras artesanales hechas a mano, desde complicados y vistosos tejidos, piezas de joyería labrada, piedras, huesos, maderas, y todo un mundo de creatividad aplicado a la confeccion de accesorios originales y a muy buen precio.

Famoso por muchos años, el Restaurante La Sopa encabezaba la propuesta culinaria en este importante punto de la ciudad, donde han surgido cafés y restaurantes de todo tipo, con cartas que van desde la comida tradicional, vegetariana, hasta la cosina árabe y mediteranea.

La arquitectura de este callejón ha conservado su toque colonial que lo caracteriza de siempre, siendo un excelente paseo a su paso ya sea de día o de noche, donde ademas de artesanías se puede encontrar ofertas de prendas tradicionales de estados como Chiapas, Oaxaca, el mismo Veracruz o incluso de paises Arabes, la india u orientales, asi como tatuajes permanentes, temporales, trensado de cabello, rastas, perforaciones y todo tipo de aplicaciones corporales permanentes y temporales.

HISTORIA

En tiempos de la colonia, en una de las viejas casonas del lugar vivía una joven criolla hermosa, casada con un español rico y distinguido. Él quería mucho a su esposa y cuando habían sido novios le obsequió una sortija con un diamante negro, ya que tenía la propiedad de intensificar el amor del marido y de descubrir la infidelidad de la mujer. El esposo tuvo un socio al que quiso como a un hermano, invitándolo siempre a su casa, para que convivieran los tres como una familia. Pero entre la dama y el atribulado amigo nació un sentimiento amoroso. Cierto día, ella aprovechó para ir a casa del amante y se quitó el anillo, el cual colocó en el buró, cerca de la cama. Cuando regresó el español, guiado por una fuerza extraña, lo primero que hizo fue visitar al amigo, encontrandolo en su alcoba durmiendo la siesta. Al entrar en la habitación lo primero que vio fue el diamante negro de su esposa en el buró. Lo tomó, salió rápidamente de ahí y se dirigió abatido a su hogar.

Al confirmar sus sospechas, enloquecido, desenvainó su puñal y lo clavó en el pecho de la mujer... arrojó sobre el cadáver de la esposa el anillo de diamante negro y desapareció para siempre.

La gente que habitaba por ahí, en aquel entonces exclamaba: ¡Vamos a ver "el cadáver del diamante"! Después sólo decían : ¡Vamos al Callejón del Diamante!, que la tradición ha mantenido a través de varios siglos hasta nuestros tiempos.